Cita previa sin colas
Un vecino pide cita por WhatsApp a las once de la noche. Lola le ofrece un hueco, le recuerda qué documentos llevar y le avisa si algo cambia.
Muchos mundos
Lola es la inteligencia que se conecta a los sistemas de cada organización, sean los que sean. Cambia el mundo, cambian los sistemas y las tareas, y Lola se adapta.
Lola atiende a la ciudadanía a cualquier hora y por el canal que cada persona prefiera, y hace que los expedientes avancen sin esperar a que alguien los mueva. El personal se queda con lo que necesita criterio.
Un vecino pide cita por WhatsApp a las once de la noche. Lola le ofrece un hueco, le recuerda qué documentos llevar y le avisa si algo cambia.
Lola revisa cada solicitud, pide al ciudadano lo que falta y deja el expediente listo para que el técnico solo tenga que decidir.
Un corte de agua, una obra o un plazo que vence: Lola avisa solo a los vecinos afectados, por el canal que cada uno eligió.
Lola cuida de la organización alrededor de cada paciente: agendas, preparación y seguimiento. El personal sanitario dedica su tiempo a las personas, no a coordinar.
Una doctora se pone de baja. Lola mueve las citas, busca huecos con otros profesionales y avisa a cada paciente con la nueva hora.
Lola prepara un resumen con lo que ha cambiado desde la última visita y las pruebas que siguen pendientes.
Recuerda la medicación, pregunta cómo va la recuperación y avisa al equipo si algo no va bien.
Lola vigila la planta sin descanso y conecta lo que pasa en las máquinas con el mantenimiento, los turnos y las compras. Los problemas se ven venir.
Un sensor detecta una vibración extraña en la línea 3. Lola abre la orden de mantenimiento y avisa al técnico de guardia.
Con dos bajas a primera hora, Lola reorganiza el turno, avisa a quien tiene que cubrirlo y lo confirma con el responsable.
Cuando un material baja del mínimo, prepara el pedido al proveedor y lo envía en cuanto alguien lo aprueba.
Lola atiende a familias y estudiantes, se encarga del papeleo y ayuda a que nadie se quede atrás. El profesorado vuelve a tener tiempo para enseñar.
Horarios, notas, excursiones o una duda de última hora: Lola responde al momento y pasa a una persona lo que lo necesita.
Guía a cada familia paso a paso, revisa la documentación y avisa de lo que falta antes de que venza el plazo.
Detecta a quien empieza a descolgarse y avisa a su tutor a tiempo para ayudarle.
Lola atiende a cada cliente donde está, gestiona reservas y pedidos y cuida la relación después de la venta. Cada cliente se siente atendido como el único.
Un cliente escribe por WhatsApp, otro llama y otro manda un correo. Lola contesta a todos con la misma información y el mismo tono.
Confirma, cambia y recuerda reservas, y sigue cada pedido hasta que llega a su destino.
Resuelve incidencias y devoluciones, y vuelve a contactar con cada cliente en el momento oportuno.
Es el primer mundo en el que Lola ya trabaja: la gestión de la empresa. Cobros, facturas, compras, informes y personas, sobre el ERP que ya tienes.
Lola llama a los clientes con facturas vencidas, consulta el ERP durante la llamada y envía el enlace de pago sin colgar.
Una foto de un parte o de una factura basta: Lola extrae los datos, los comprueba y los registra cuando alguien lo aprueba.
Facturación, cartera o márgenes: se piden hablando y llegan como gráfico, tabla o panel ya filtrado.
Lola se conecta a cualquier sistema que tenga un conector. Cuéntanos el tuyo.