Las reglas las aplica el código, no la IA
El modelo de IA entiende lo que se pide. Lo que está permitido lo decide un motor de reglas que no se puede convencer, y una acción sin regla se deniega.
Cómo está construida
Lola está construida por capas, cada una con una responsabilidad clara. Baja para separarlas.
Por donde llegue la petición, es la misma Lola: web, móvil, voz, WhatsApp, correo u otras inteligencias, que hablan con ella por un estándar abierto. La lista no está cerrada: cada canal nuevo se conecta a la misma Lola sin rehacer nada.
Toda acción pasa por aquí antes de ejecutarse. Un motor de reglas, que es código y no el modelo de IA, decide si se puede hacer sola, si necesita la aprobación de una persona o si no se puede hacer. Cada decisión queda auditada.
Un orquestador entiende lo que se pide, decide qué agente especializado lo resuelve y coordina el trabajo cuando una petición cruza varias áreas. Para quien habla con ella, siempre es una sola Lola.
Cada área de negocio es un servicio independiente que se añade sin tocar el resto. Cualquiera puede construir uno, y al instalarlo hereda la voz, el chat, la seguridad y el gobierno de la plataforma.
Cada organización tiene su propio espacio, separado de las demás por una doble barrera. Encima, una memoria que recuerda lo hablado y busca por significado, no solo por palabras.
Lola no sustituye nada: se conecta a lo que ya existe. Sistemas de gestión, expedientes, historias clínicas, sensores, correo o bases de datos entran cada uno por su conector, y los conectores son intercambiables. Cambiar de sistema es cambiar de conector, no rehacer nada.
Una petición, de punta a punta
Los principios
El modelo de IA entiende lo que se pide. Lo que está permitido lo decide un motor de reglas que no se puede convencer, y una acción sin regla se deniega.
El modelo de IA, la voz, la mensajería o el sistema de gestión se eligen por configuración. Cambiar de proveedor no es rehacer nada.
Cada paso de un proceso se clasifica antes de construirlo: lo que es código, lo que es configuración y lo que necesita inteligencia. La IA solo se usa donde aporta.
Cada área de negocio es un servicio propio, con sus datos, que se despliega y crece por separado.
MCP para conectar herramientas y A2A para hablar con otras inteligencias. Nada de idiomas propios que encierren a nadie.
Una doble barrera, en la aplicación y en la base de datos, impide que los datos de una se vean desde otra.